Durante una enfermedad, todo soporte psicoterapeuta es positivo, también cuando se emplea Hipnosis Ericksoniana.
Al añadir técnicas ericksonianas, se puede mejorar sustancialmente el resultado, porque ante un diagnóstico muy grave el sentimiento de la persona es que su vida queda en suspenso y entra en una especie de trance autohipnótico de forma natural. Por eso, en esos momentos todo lo que oye tiene un impacto muy profundo en su inconsciente.
El saber dar un diagnóstico es un momento muy delicado, como todo médico sabe. La ayuda de un psicólogo o los conocimientos de psicoterapia del enfermero o del doctor, puede ayudar a ofrecer un apoyo que la familia no puede proporcionar, por estar inmersa en el mismo problema.
A este apoyo emocional se pueden añadir sugestiones muy útiles, como técnicas de control del dolor, y ayudar a paliar mentalmente algunos efectos segundarios de la medicación (náuseas, vómitos, insomnio, fatiga, aumento de la temperatura corporal, diarrea, etc.). Además, cuando la enfermedad conlleva la inmovilización de algún miembro, las sesiones de hipnosis describiendo a la persona caminando o moviendo los brazos, reducen el tiempo de recuperación, porque activan micromovimientos que reducen la posible atrofia de los músculos inmovilizados.
A esos beneficios hay que añadir el hecho de que las sesiones pueden incluir el “experimentar hipnóticamente” el estar ya recuperado, lo cual permite activar el optimismo del paciente, ahuyentando un estado depresivo y logrando una mejor adherencia al tratamiento médico. También permiten enseñar a la persona a no olvidar disfrutar de los pequeños placeres de la vida diaria, para activar sus ganas de mejorar. Esto es muy relevante, ya que que el paciente aprecie pequeños momentos o experiencias cotidianas de forma positiva, logra que aprecie más el vivir y desarrolle esperanza sin falsas expectativas.

