Hay pocas herramientas terapéuticas que despierten tanta curiosidad como la hipnosis. Para algunas personas sigue siendo un espectáculo de televisión; para otras, una técnica casi mágica. Sin embargo, ninguna de esas dos imágenes refleja lo que ocurre realmente.
Estas ideas y la difusión que ha tenido la hipnosis han ayudado a que a su alrededor se creen diversos mitos que no reflejan la realidad de esta técnica avalada por la ciencia que es la base del modelo psicoterapéutico Ericksoniano.
La pregunta importante no es si la hipnosis existe. La pregunta es: ¿qué entendemos por hipnosis y para qué puede utilizarse?
La hipnosis sí existe, pero probablemente no como imaginas
Uno de los mayores problemas de la hipnosis es que la mayoría de nosotros la conocemos antes por el cine que por la ciencia.
Muchas personas creen que durante una sesión se pierde la voluntad, se duerme profundamente o el terapeuta toma el control de la mente. Nada de eso describe la hipnosis terapéutica moderna.
Desde la perspectiva de la Psicoterapia Ericksoniana entendemos la hipnosis como un estado natural de atención focalizada que facilita el aprendizaje, el acceso a recursos internos y la posibilidad de generar nuevas respuestas ante situaciones que hasta ese momento parecían bloqueadas.
De hecho, todos experimentamos estados similares varias veces al día: cuando estamos completamente inmersos en una novela, viendo una película o conduciendo durante kilómetros mientras la conducción se desarrolla prácticamente de forma automática.
¿Qué dice la ciencia?
Durante las últimas décadas la investigación en neurociencia ha demostrado que el cerebro presenta patrones específicos durante el estado hipnótico.
Estudios realizados mediante resonancia magnética funcional han observado cambios en áreas relacionadas con la atención, el procesamiento emocional y la conexión entre diferentes redes cerebrales. Estos hallazgos ayudan a explicar por qué durante la hipnosis resulta más sencillo modificar determinadas respuestas automáticas, gestionar el dolor o acceder a aprendizajes previamente adquiridos.
La hipnosis ya no pertenece únicamente al ámbito clínico tradicional. Actualmente forma parte de numerosas investigaciones en psicología, medicina y neurociencia.
Entonces... ¿por qué funciona?
Aquí es donde la visión Ericksoniana aporta algo diferente.
Las personas no suelen necesitar que alguien introduzca recursos nuevos en su mente. Con mucha frecuencia esos recursos ya existen. Lo que ocurre es que la persona no puede acceder a ellos en el contexto donde los necesita.
Alguien puede sentirse completamente seguro hablando delante de cientos de personas y, sin embargo, bloquearse al mantener una conversación difícil con su jefe. La confianza existe. El problema no es crearla. El problema consiste en acceder a ella en el momento adecuado. La hipnosis facilita precisamente ese proceso.

